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RECUENTO

Para el periódico digital Santa Elena Online, continuar en el quinto año de una labor comunicacional a través del análisis, la reflexión, el estudio de los diversos temas socio culturales, económicos, políticos, educacionales, es un reto por demás interesante cuando de la comunidad y su bienestar se trata. En ese contexto aparece horizontalmente la situación rural de nuestro territorio (el corregimiento Santa Elena), que se debate entre rescatar la identidad cultural silletera con su intrínseca vocación campesina o pasar a ser el segundo piso del devenir turístico de Medellín, con feria de flores comercializada para beneficio económico de las grandes ligas, no así para los originarios personajes típicos que ven dimensionada su imagen una vez al año, con exhibición a la espalda incluida, para el gran público.

Al no figurar Santa Elena como espacio y extensión significativa de administración pública o alternativa de producción atractiva que convoque empleados, las oportunidades para los jóvenes locales es casi nula lo cual establece un círculo vicioso evidente: falta de demanda laboral = ausencia de oferta integral. Esto en parte obedece a las políticas tibias o inexistentes de las consecutivas administraciones municipales y departamentales que se han sucedido en el tiempo sin que aporten significativamente de manera sustanciosa al desarrollo y progreso del territorio.

Situaciones a las que se suma la falta de planificación y ordenamiento adecuados, ausencia de proyección para avanzar con un norte y objetivos comunes que vayan dejando en cada generación un piso sólido donde se apoyen los futuros líderes, dirigentes, empresarios y actores copartícipes de las metas que el conjunto social requiere para enfilar acción colectiva.

La sobre oferta de capacitaciones, cursos y talleres al por mayor, ejecutados por sendos operadores que cumplen un rol más bien distractor, no incide objetivamente ni orienta acertadamente los anhelos e inquietudes de unos bachilleres que una vez dejan las aulas de la Institución educativa llenos de esperanzas y aspiraciones, pronto se les trastoca en frustración constante ante las puertas que tocan pero que no se abren a su llamado, que solicita ver plasmado el resultado de sus años de estudio e integrarse a la sociedad que les exige ahora una capacidad mayor a la recibida, a la que no pueden responder dado el desfase entre el currículo recibido y las necesidades laborales reales. Dándose contra el muro de un sistema que no les entregó de manera oportuna las herramientas para que compitan y ofrezcan innovación y cocreaciones en campos de ciencia, tecnología, industria o comercio internacional.

Flota en el aire el descontento adormecido y amortiguado, distraído eventualmente con guateques pasajeros que anestesian el fulgor de los años mozos con la distorsión que produce el alcohol o el cannabis recreativo. Pero la problemática real sigue rampante sin solución a la vista para la juventud creciente en el territorio, tornándose en un caldo de cultivo que va cocinando lenta pero inexorablemente todas las formas de conflicto social, familiar, psicológico y violencia a partir de la inequidad, la mala distribución económica y la sistemática exclusión.

La política no se aplica de acuerdo a sus principios filosóficos y por el contrario se ajusta con velocidad vertiginosa a los cánones generales de una práctica tergiversada, mayoritariamente mal usada en beneficio propio así como de cercanos círculos de poder económico, alejándose a la velocidad de la luz de los mandantes primarios sin responder a sus requerimientos y necesidades acuciantes, dándoles la espalda y mintiéndoles con premeditación y alevosía en cada jornada electorera para volver a conseguir sus votos que los legitiman en los deshonrosos cargos públicos, eso sí cargados de privilegios inmerecidos, mismos que además no tienen pudor en exhibir frente a la muchedumbre hechizada con cánticos de sirena y promesas que saben todos jamás se cumplirán.

Queda la esperanza del sector privado a través de variantes como las Mipymes, por ejemplo, verdaderas creadoras de riqueza, de empleo, de oportunidades y de futuro accesible e incluyente auténtico para un mayoritario sector del país, que muchas veces se ve en franca competencia con la informalidad.

También persisten los intelectuales honestos, los filósofos preocupados, los maestros dignos, los médicos sacrificados, los artistas entregados, los artesanos y gestores culturales que sueñan con un ambiente proclive a la recreación y goce refrescante para una sociedad mental y espiritualmente sana.

Los comunicadores seguiremos en la aplicación equilibrada de orientar el despertar general en lo que debería ser apetito constante de ver y traspasar más allá del cuadro que nos pongan frente a la cara, de las palabras que nos quieran hacer escuchar o más aún, de la realidad que alguien nos quisiera convencer. La historia se construye día a día con la participación de todos y cada uno de nosotros. Si nó, veamos los ejemplos que podemos encontrar en registros y sucesos marcados en cada pueblo de este hermoso planeta que es nuestra única casa segura. O por último veamos los ejemplos que tenemos abriendo un rotativo para constatar las díscolas acciones de seres inescrupulosos que rampean los medios informativos y las redes sociales con payasadas propias del circo romano en su peor fase, haciendo un daño colectivo difícil de reconstruir para el bien social. Mientras tanto: ¡viva Santa Elena Online!

Agradecemos de manera especial a todos quienes de una u otra forma creen en nuestra propuesta comunicacional, otros que eventualmente nos apoyan en la hermosa labor de encuentro continuo a través de estos maravillosos espacios virtuales. Aquí, algunos de ellos:







“LA PRIMAVERA” CARGADA DE FLORES LLEGA PUERTA A PUERTA EN LA CAPITAL ANTIOQUEÑA

Desde las altas montañas que flanquean el valle de Aburrá desciende igual que antaño la expresión máxima de los campesinos cargadores de flores, hoy constituidos en Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación: Los Silleteros de Medellín, cuyo epicentro principal es el territorio de Santa Elena que cobija otros tres municipios temáticos.

Hombres y mujeres amantes de la tierra que pisan fueron perfeccionando con el transcurrir del tiempo la técnica para armar su silleta, recreando junto al cultivo de flores su visión temporal y holística de los sucesos que les toca a diario en su corazón. Así plasman en una figura virtuosa su mensaje y anhelos, su propuesta e interpretación del devenir cotidiano, para colgarse la pesada carga mientras promulgan con su trabajo aligerar la vida al prójimo, a través de la magnificencia policromática que cada pétalo y flor brindan a la vista maravillada de rostros rejuvenecidos por la sonrisa y alegría reflejada ante semejante presente perfumoso.

ESTELA GRISALES SILLETERA VEREDA LA PALMA

Éste es el regalo providencial a los espíritus ávidos y agradecidos que habitan la ciudad en un encuentro que identifica el reflejo campesino y montañero del espectáculo silletero en el corazón de los homenajeados correspondidos, a cargo de los silleteros ganadores y finalistas de las diferentes categorías.

Sin embargo, con el paso de los tiempos lo que otrora fuera una sencilla muestra floral contenida aún con el frescor de las montañas circundantes, hoy se ratifica como una auténtica muestra de sensibilidad y amor por la vida, la misma que la comparten con gustoso encanto en cada aplauso y viva que los espectadores conmovidos retribuyen a los famosos silleteros. Porque una ciudad que se toma el tiempo para acercar a ventanas, puertas y balcones de los barrios, a sus silleteros, definitivamente es una urbe grande en el más amplio sentido de la palabra. Y esa tradición que lleva 63 muestras no se ha visto impedida hoy, a pesar de las circunstancias limitantes que ha obligado a realizarla en fecha distinta a la acostumbrada, aunque la primera exposición se dio en el mes de mayo de 1957.

El comercio e intercambio de productos hace más de sesenta años, era agotador, incomprensible a los ojos de hoy, porque inicialmente debían hacer el recorrido a pie con su pesada carga sostenida desde la frente por la cuerda de yute a la espalda, descendiendo por los caminos de barro durante largas horas, para posteriormente deshacer el mismo camino, esta vez de subida, con el mismo o superior peso llevando los víveres y encargos para la casa y encomendados. Pero con la llegada de los primeros vehículos pudieron hacer el viaje en menos horas, aunque con similar tortuosidad dada la distancia desde las distintas veredas de Santa Elena hasta Guayaquil (hoy la Alpujarra).

La tradición cultural de Santa Elena nacida hace varios siglos encontró siempre un eco cándido y refrescante, al punto que muchos de los actuales silleteros debieron tomar la posta de sus padres o abuelos, tanto en cada celebración anual cuanto en la salidas a nivel nacional e internacional donde dejaron gratos recuerdos de la esencia misma de Antioquia y Colombia, como embajadores natos de la semilla nacional. Tal renovación subsiste, se mantiene y proyecta en los tiempos con la prolongación cultural encargada a los silleteritos: niñas y niños que tienen su propio desfile y recorrido cargando al igual que sus ancestros, la silleta a la espalda, en el abre bocas a la feria de flores de cada año (éste 2020 atípico fue la excepción que privó al corregimiento del enternecedor desfile de silleteritos).

Es así que la manifestación del arte en flor está asegurada de por vida, lo que nos debería dar esa garantía cierta que el municipio con sus cinco corregimientos mantendrá en el imaginario, para regocijo general, el subtítulo que la hizo famosa mundialmente: “Medellín, la eterna primavera”, una ciudad sustentable.








HALLELUJAH

Sin importar dogma, la palabra Aleluya sobrecoge, invitándonos a reflexionar sobre la desigualdad cotidiana, que por tal, se convierte en paisaje. En ese espíritu bien vale la pena disfrutar la siguiente versión de Aleluya compartiéndola con todos.

Hay suficientes motivos para buscar el consenso entre todos los ciudadanos a propósito de los sucesos que son de dominio público en el mundo en general y en Colombia, particularmente, por estos días. Las consecuencias derivadas de la pandemia con su encierro obligatorio desde el mes de marzo hasta agosto, sumado a las decisiones políticas por la misma causa, han creado un escenario de incertidumbre colectiva por el destino de las personas tanto en el presente como en el futuro inmediato, debido entre otros factores, a la economía que como era de esperarse se vino abajo evidenciando la amplia gama de desigualdad e inestabilidad latente en la población en general.

Tomando en cuenta que un alto porcentaje de pequeñas empresas y negocios, después de la inicial espera y la posterior orden vía decreto presidencial para confinarse en casa, se vieron obligados a cerrar sus puertas en espera de un milagro. Milagro desdeñoso para con el grueso de la población que cada vez ve menguadas sus posibilidades de crecimiento, menos aún de desarrollo, trocándose más bien al rebusque que le pueda permitir sobrevivir junto a su familia con ingentes necesidades diarias que no dan espera, pero que no aparecen en su esfera, por lo menos hasta el momento.